En las comunidades rurales la oralidad es la principal vía de transmisión de conocimientos, y entre muchas otras funciones, las narraciones locales forman parte importante de la cultura e identidad local. Cuando contamos una historia compartimos modos de pensar, de ver, y de vivir la vida; cuando la escuchamos, vemos, o leemos, conocemos parte de la cultura de quien la produce. Pero existen muchas otras historias detrás de la historia que no conocemos, y son las que queremos contar aquí.

Este proyecto surge de nuestro interés por entender la relación entre las personas y los objetos a partir de la historia de vida del mueble de Cuanajo, Michoacán.

Parece ser que la historia de vida de este objeto en el pasado es muy distinta a la del presente. Antes de la llegada de la electricidad al pueblo (en los años sesenta) las personas iban al cerro a cortar un árbol con un hacha, lo transportaban a la comunidad con una yunta, la madera se secaba al sol, se transformaba con herramientas manuales y se armaba sin clavos de metal. Entonces se hacían sillas de tijera y petacas, mismas que se comercializaban principalmente en Pátzcuaro.

Según los testimonios recopilados, dada la deforestación que ha sufrido el bosque -derivada de la sobre explotación de los recursos naturales propiciada por un aumento en el número de talleres- hoy la madera proviene de otras comunidades, entre ellas, de Villa Madero. Actualmente un ingeniero de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) debe marcar los árboles que están en posibilidad de cortarse, se tala con sierras eléctricas, se jala el tronco con una grúa especial, se transporta el material al aserradero, se corta de diversos tamaños -ya sean tablas, tiras o polines- y se utiliza absolutamente todo, incluyendo los desperdicios.

Hoy el mueble se comercializa en distintos puntos del estado de Michoacán y del país, incluso se exporta al extranjero.

Para este proyecto decidimos tomar a Villa Madero y a Morelia como casos de estudio. En la primera comunidad nos interesa conocer la manera en que los pobladores conciben la materia prima -la madera- así como la relación que establecen con el bosque.

En Cuanajo nos hemos centrado en la elaboración del mueble, en la relación que los productores establecieron con este objeto en el pasado, la manera en que se concibe en el presente, así como la forma en que lo ven futuras generaciones.

En Morelia en cambio, nos interesa conocer la relación que las personas establecen con los muebles de Cuanajo en la vida cotidiana.

Lo que mostramos en esta recopilación surge del trabajo conjunto -a partir del diseño participativo- de un grupo de veintidós alumnos de la licenciatura en Arte y Diseño de la Enes Morelia, con sesenta y nueve personas (niños, jóvenes, adultos y ancianos) de Villa Madero, Cuanajo y Morelia.