El taller de animación

La siguiente etapa consistió en la elaboración, de manera participativa, de cada uno de los elementos que deseábamos representar. Se llevó a cabo en un periodo de cinco meses, en el cual trabajamos sesiones de cinco horas semanales con los niños de Cuanajo, y tres horas adicionales con estudiantes de la licenciatura en Arte y Diseño, quienes editaban las animaciones digitalmente y armaban las secuencias.

Decidimos que utilizaríamos principalmente el dibujo, el collage, y la animación por distintas razones:
- Dado que uno de los objetivos era promover el interés de niños y jóvenes por las tradiciones locales, serían ellos los principales creadores. Estaría hecho por niños, y para niños.
- Era difícil reproducir por otros medios festividades o eventos que se llevan a cabo en distintos momentos del año. Por ejemplo, para poder registrar el ciclo agrícola con una cámara fotográfica debíamos esperar todo un año, mientras que la representación visual a través del dibujo nos permitía hacerlo en cualquier momento.
- Estos medios nos daban mayor libertad de expresión, quiero decir, no solamente teníamos la posibilidad de plasmar lo que veíamos, sino lo que imaginábamos.
- Era factible involucrar a un grupo de estudiantes de licenciatura, para que desde una etapa temprana se involucren en el uso de metodologías híbridas que les permitan conocer el contexto en el que se sitúa la escuela, y valorarlo.

Finalmente decidimos incorporar algunas fotografías que le permitirían al espectador ubicar de manera precisa el lugar y hora a la que nos referíamos; así que el amanecer y el anochecer se representaron con un time lapse. Además, grabamos distintos espacios y festividades de la comunidad. El resultado final fue un audiovisual de diez minutos de duración.