Retroalimentación del proyecto



Luis Enrique Núñez Bonilla -- Alumno de la Licenciatura en Arte y Diseño

Antes de mi participación en este proyecto, no tenía muy claro cómo es que la antropología y el diseño podrían relacionarse y trabajar juntos de forma directa, eso fue lo que me llamó la atención desde un inicio, y poco a poco las respuestas quedaron claras. Como diseñadores, uno de nuestros trabajos más difíciles no es el diseño en sí, sino la comunicación y relación con el cliente, eso es lo que hace difícil llevar a cabo ciertas tareas dentro del diseño, pero eso se puede arreglar, reducir esas fallas de comunicación no solo hace el trabajo más fácil, también permite generar mejores contenidos que sean lo que el cliente realmente necesita.

Dentro del proyecto comprendí que para mejorar estas fallas necesitamos que el cliente aprenda un poco de nosotros, pero también necesitamos aprender de él para estar en verdadera sincronía, y es aquí cuando las técnicas de antropología son perfectas.

Sin embargo, proyectos que involucran a mucha gente siempre tienen un grado de impredecibilidad, porque la gente es así, no se sabe a ciencia cierta cómo van a reaccionar ante un proyecto, a cuántos les va a interesar genuinamente y a cuántos no, pero es es parte de lo interesante de proyectos como este.

Ahora pienso que las técnicas antropológicas no solo pueden, sino que deberían ser enseñadas dentro del aprendizaje del diseño y dentro de otros estudios similares que tengan como objetivo solucionar los problemas de comunicación de alguien, como la animación, la ilustración, la fotografía, etc. Sin duda fue una experiencia muy esclarecedora en cuanto a lo que estoy aprendiendo y en cuanto a lo que puedo hacer diferente ahora.


Eduardo Olguín Miramontes -- Alumno de la Licenciatura en Arte y Diseño

En el mundo del diseño, uno está acostumbrado a hacer sus propuestas de acuerdo a lo que sabe o a la información que uno tiene respecto al tema. Es extremadamente raro que el diseñador se preste a que le establezcan el camino a tomar, y en ocasiones podría mal interpretarse, pero creo que en realidad es una experiencia muy enriquecedora. Dejar que las decisiones vengan y tomen diferentes caminos puede dar como resultado cosas que por tu cuenta jamás hubieras imaginado.

En este caso, el conocer a la población de Cuanajo, e incluso ver cómo los puntos de vista han cambiado con el paso de cada generación, generó que hubiera muchas propuestas para la iconografía que representa a la comunidad. Ciertamente recomiendo a todos, no solo a diseñadores o artistas, que se abran frente a nuevas formas de pensar, a las nuevas experiencias, usualmente trae cosas que no esperas.

En el caso de la edición de fotografías, no estuve trabajando junto a otra persona, pero igual me sirvió para visualizar mejor las posibles mejoras que una imagen podría necesitar, y obtener mayor experiencia en la edición fotográfica.

Para los videos fue una experiencia completamente fuera de mi, sobre todo el subtitulaje, fue un reto que creo que alcancé a lograr de forma exitosa, nunca pensé que subtitular una película tuviera tantas dificultades, ahora entiendo más el qué porque a veces los subtítulos ni dicen exactamente lo mismo que el diálogo, de igual forma aprendí cómo combatir algunas dificultades como los fondos blancos. Esta parte del servicio sobre todo me fue útil pues lo que aprendí es lo que he aplicado más. En el último proyecto de video en que participé, fui el encargado de ponerle subtítulos, y no tuve la dificultad de desconocer el idioma.

En general creo que el aprendizaje que obtuve con el servicio social fue amplio y satisfactorio, sobre todo algunas cosas que podrían pasar desapercibidas pero en el ámbito laboral son bastante relevantes.

Finalmente creo que lo mejor fue la experiencia de conocer nuevos métodos de producción para la caso creación de íconos, algo que me resultó gratificante puesto que llegue a resultados que por mi cuenta no hubiera esperado.


Bertha Citlali Reyes Baltazar -- Alumna de la Licenciatura en Literatura Intercultural

Mi trabajo dentro del proyecto consistió en traducir del español al purépecha los cuentos y entrevistas derivadas de las visitas a Cuanajo. Fue muy interesante conocer los relatos que circulan en dicha comunidad tanto como los relatos inventados por los niños de Cuanajo. También dentro de los relatos hay personas que describen su trabajo con los muebles fue interesante traducir esos relatos porque las personas utilizan términos un poco técnicos que son un poco especializados, entonces a la hora de traducirlos me di a la tarea de investigar el nombre utilizado en purépecha para que el relato quedara bien y de esta manera conocí otras formas de nombrar las cosas: términos como el torno y el telar de cintura.

Fue muy agradable contribuir a que el espacio que se está formando en este proyecto no cierre las puertas a las personas que solo hablan el purépecha. Sé que de esta manera el proyecto tendrá un mayor alcance en la población de Michoacán.